Loja-LA TIERRA DE MIS JUGLARES-Biblioteca Virtual
sábado, junio 13
lunes, diciembre 28
Ángel Felicísimo Rojas
“Lo único que podría salvarnos es hacer
en esta pobre vida perecedera algo útil
que mejore las condiciones sociales del
mundo”
AFR.
Foto/de pjv.
Trazar
un esbozo sobre Angel Felicísmo Rojas es acicatear en lo profundo del
sentimiento lojano ya que su personalidad, su coherencia en el trato de
caballero sin corcel, su vida política y su praxis literaria, lo definen
como el ciudadano de hontanares y transformaciones historiográficas del
país que amó, del “pequeño rincón del mundo” en el que nació y despertó
su sensibilidad hacia lo perenne. Sin tribunas, sin emblemas con la
sencilla calidez de su palabra exquisita, su versado análisis y la
lucidez de su pensamiento.
Felicísimo Rojas nace en una
pequeña población próxima a la ciudad de Loja en el sector del Plateado
el 20 de diciembre de 1909. Fue estudiante del centenario colegio
Bernardo Valdivieso, en el cual posteriormente ejerciera como Maestro.
Misión que perduró hasta sus últimos días afincando en la juventud la
esperanza de erigir un mañana mejor para su patria chica como lo escribe
en esta dedicatoria a dos jóvenes que se educan en el Colegio “Eugenio
Espejo”
Sus inclinaciones literarias las llevó consigo
desde su vida colegial, razón que le permitió guardar en su memoria los
más fieles recuerdos de su vida estudiantil, momentos que evoca en su
primera obra literaria “Banca” cuyos dos primeros capítulos se
publicaron en la revista lojana “Hontanar” en 1931, los tres siguientes
en el diario “El Telégrafo” de Guayaquil y entre 1938 y 1940 surge la
primera producción de su libro con la obra completa con un pequeño
tiraje. En esta obra ya revela dotes característicos de escritor como su
capacidad de observación y discernimiento de los grupos humanos y su
versátil manejo del lenguaje.
Estudia Derecho en la
Universidad Nacional de Loja obteniendo su título de Abogado y es
reconocido como escritor por su asidua colaboración en revistas de la
provincia, particularmente en BLOQUE, publicación que hizo época,
HONTANAR y la REVISTA UNIVERSITARIA.
Se lo conocía por sus
escritos en las revistas lojanas en las que se publicara “Banca” “Un
Idilio Bobo” hermoso relato a decir de Nicolás Kingman que, siendo
quizás uno de sus trabajos iniciales, lo consagra como extraordinario
narrador. Para entonces radica en la ciudad de Guayaquil, en el
ejercicio profesional de la Abogacía, en su vida privada y en su
desempeño como alto funcionario público, las pocas ocasiones en que ha
aceptado tal responsabilidad, como cuando fuera Contralor General de la
Nación por los años 1945-1946, en su militancia política socialista, que
en su juventud lo llevó a estar detenido, forzada estancia que como
escritor de raza que es, aprovechara para escribir “Curipamba”, novela
–sobre el drama de las minas de Portovelo- que leyera por entregas a sus
compañeros de prisión.
Es sin duda “El Exodo de Yangana
su creación máxima y una de las grandes de América; es una novela épica,
su protagonista colectivo es todo un pueblo que, como en un relato
bíblico, se ve obligado a huir de su terruño por la implacable presión
de poder del hacendado para buscar otro destino.
Apoyado
en los conceptos de que un análisis diacrónico de la novelística
ecuatoriana, no puede ensayarse al margen “ni de la historia política
del país, singularmente accidentada, ni de su sociología, rica en
contenido dramático”, formula su proyecto de análisis literario una
propuesta metodológica que lo lleva de lleno al campo de la
historiografía y consiste en desarrollar un estudio paralelo de la
historia política del país y de su historia literaria, o más
estrictamente novelística.
Angel Felicísimo Rojas a más de
novelista y cuentista es un gran poeta en prosa, ha incorporado al
relato ecuatoriano varios elementos; un poder de estremecimiento lírico.
Carlos
Eduardo Jaramillo al referirse a la lojanidad de Angel F. Rojas dice
“Esa lojanidad que llevamos en la entraña como al calorcito de un licor
generoso, esa lojanidad que nos protege como una burbuja de oxígeno del
aire natal mientras nos desplazamos por la vida, aquí y ahora para los
presentes en ese lugar al conjuro de la invocación del Maestro, es la
misma, la pública y secreta lojanidad que el DOCTOR ANGEL FELICÍSIMO
ROJAS ha exhibido y guardado en su espíritu y sus quehaceres, en el
desempeñarse castizo y armonioso del fraseo de su palabra, en la
literatura y en la diaria comunicación, en el periodismo y en la cátedra
universitaria, en los relatos de “Banca” y “Un Idilio bobo”, en su
extraordinaria novela “El Éxodo de Yangana”, hito mayor de la novela
ecuatoriana de todos los tiempos, traducida a incontables idiomas como
para probar que el delicado sabor de la lojanidad puede ser degustado en
cualquier lengua, en “Curipamba”, la novela del campamento minero de
Portovelo”.
Su afable conversación permanece en cada
persona que pudo saborear de sus labios la palabra serena, el mensaje
oportuno y la ocurrencia espontánea como aquel día en que pregunté
mientras recorríamos la Clínica San Agustín en su última visita a Loja;
Doctor ¿Usted debió haber leído la noticia de su muerte en el diario El
Universo, que sintió? Soltó una carcajada y dijo – la leí y me dije, con
lo despreocupado que soy, es posible –
Como el mismo
predijo resultaría su última visita a Loja, su ciudad natal pues en el
año 2003 recibíamos la dolorosa noticia de su despedida en pos del gran
amor. Su esposa quien con su partida volcara en nostalgias los últimos
días del “Gran Señor enamorado de su tierra natal”.
“Vivo enamorado de la pequeñita Loja, y mis restos descansarán en el lugar donde se originó mi vida”
Angel Felicísimo Rojas
ENLACES:
https://www.youtube.com/watch?v=m3zi_Wt173I
https://www.youtube.com/watch?v=m3zi_Wt173I
Bibliografía: Rojas, Angel Felicísmo, Un idilio bobo, colección antares.
Fundación Mora Reyes, Angel Felicísimo Rojas.
Banco Central del Ecuador, Historiografía ecuatoriana.
Rodríguez, Castelo Hernán, Literatura ecuatoriana 1830-1980
Jaramillo,Valdivieso Paulina. Primicias Lojanas-Colegio Eugenio Espejo
jueves, diciembre 24
Manuel de Jesús Lozano
Nace en Loja el 30 de diciembre de 1908. Cuando frisaba los ocho años de
edad, ejecutaba con mucha destreza el bandolín y la guitarra,
despertando admiración en su madre y en sus más cercanos familiares. El
Maestro Salvador Bustamante Celi -tío del prodigioso músico- quedó
impresionado por el talento que ya evidenciaba el que, más adelante,
sería su discípulo, pues la vocación musical que su sobrino afloraba con
absoluta naturalidad, lo motivaron a dirigirlo personalmente. Le enseñó
teoría y solfeo, animándolo a escoger el violín como su instrumento de
estudio, decisión que más tarde lo convertiría en un prodigioso del
mismo, ya que hacía de él, un vínculo perfecto entre la música y la
transparencia del alma a la hora de componer.
Se
desempeñó como Jefe Provincial del Telégrafo en Loja, en 1944,
Cajero-Pagador de Telecomunicaciones de Loja en 1961. Labora luego en el
Banco Nacional de Fomento, desempeñándose en el cargo de Radio
Operador, terminando así sus funciones públicas para luego dedicarse a
la vida privada, esto es, a terminar con su encomible obra musical que
se contiene en su archivo privado que lo denominó “Mi tesoro artístico”
Su Obra artística:
El sanjuanito “El lojanito”
fue su primera obra musical que la compuso a la edad de dieciseis años,
capitalizando de esta manera la destreza musical que el visionario
Bustamante Celi descubriera en el joven Lozano. En 1935, da una gran
sorpresa al pentagrama nacional, compone en la ciudad de Macará el
pasillo “Ya no te quiero, pero no te olvido”, un poema de su amigo de bohemia: José A. Ruiz y Quevedo, una pieza poética que ha trascendido la historia.
En
el mes de mayo de 1935, esto es un mes más tarde de su composición, se
estrenó por primera vez en la Estación el Prado de Riobamba, de
propiedad de un señor Cordobés. Para poder escuchar el estreno de su
majestuosa obra, conjuntamente con sus amigos macareños,lugar de
residencia de aquella época, tuvieron que solicitar telegráficamente el
permiso respectivo al Sr. Felipe Burneo, propietaio de la hacienda La
Tina, pues en Macará no existía la posibilidad de sintonizar dicha
estación. El 23 de mayo del referido año, a las 20H00, salió la señal al
aire anunciado la programación y elogiando al brillante compositor del
pasillo.
Estas dos composiciones se grabaron en disco,
situación poco común en aquella época. Sus creaciones superan las
sesenta composiciones de su autoría, entre pasillos, sanjuanitos,
valses, pasacalles, boleros, danzantes, himnos, etc.
Entre
los años XXIV y XXV el Ilustre concejo cantonal de Loja, promovió un
concurso de música, cuya particularidad se circunscribía a grupos de
tres músicos: un bandolín y dos guitarras. El referido concurso se
realizó en las inmediaciones de la carretera occidentel, contando entre
los miembros del Jurado Calificador a distinguidas personalidades de la
loclidad, entre las que destacamos al Dr. Adolfo Valarezo Seminario, el
Maestro Salvador Bustamante Celi, Dr. Francisco Rodas y Dr. Sebastián
Valdivieso Peña. En el evento participaron siete grupos, resultando
ganador el dirigido por el Maestro Lozano haciéndose acreedores de un
premio de cien sucres.
En 1959, en el Festival
organizado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidd Nacional
de Loja, la composición del Maestro Loano “Añoranza” conquista el
Primer Premio, un pasillo que traduce la sensibilidad hacie el pasado, a
la historia que cimentó la vida y el amor filial.
En
el año 1964, en el Concurso Nacional promovido por el Patronato de Arte
Lírico de Guayaquil, su pasillo “Inspiración del Amor” logra el Segundo
Premio. En 1970, en el Festival de la Lira y la Pluma Lojana, con el
pasillo “Ensueños del Alma”, se hace merecedor del Primer Premio.
Los
reconocimientos locales marcaron con justeza la obra del insigne
lojano; así, en 1985, fue homenajeado conjuntamente con el profesor
Marcos Ochoa Muñoz, por parte del Honorable Consejo Provincial de Loja,
por el aporte musical que los dos músicos le habían entregado a Loja.
En 1990, el Ilustre Concejo Cantonal de Loja, con motivo de las
festividades novembrinas, decide reconocer el testimonio de la vida que
el Maestro Lozano le ha brindado a Loja, por ello decide nombrarlo Mejor
Ciudadano, otorgándole la Condecoración de Primera Clase “Manuel
CarriónPinzano”
En 1991, el Ministerio de Educación y
Cultura le otorga la Condecoraión de Primera Clase por las virtudes
artísticas, y en 1993, fue galardonado con la placa “REY DEL SOL” y el
“ATAHUALPA DE ORO” por parte de J.C. Radio, la Radio del Ecuador. Sus
composiciones se resumen en el siguiente cuadro:
PASILLOS:
- Ya no te quiero, pero no te olvido
- Cuando siente el corazón
- No me abandones
- Añoranza
- Inspiración del amor
- Ensueños del alma
- Búsqueda
- Dolor de ausencia
- El dolor de pensar
- Tentación
- Florilegio
- Soñar
- Amor eterno
- Ruego
- Entre dos corazones
- Jamás puedo olvidarte
- Sandra
- Por qué?
- Por esta pena
- Serás como el recuerdo
- Fanny Judith
- Expresión
- Para tu corazón
- Eres como la rosa
- Elsa Cecilia
- Gratitud
- Ama
- Lojanita corazón
- Elsa
Nidia
- El triste saludo
- El
olvido
- Serenata de amor
- La imagen del lago
- Carmen Alicia
VALSES:
- No quisiera llora
- María Elena
- Amor en primavera
- Mónica Elizabeth
- No quisiera llora
- La cariñosa
- Un sueño
SANJUANITOS:
- Lojanito
- Susanita
- Mes de diciembre
- Mi
Luchito
- Yolita
PASODOBLE:
- En el campo del honor
PASACALLES:
- Los huerfanitos
- Traguito lojano
- Oña querida
- El
Alcalde
DANZANTE:
- el adiós del conscripto
GUARACHA:
- Mi caballo palancón
FOX:
- Fabiancito
BOLEROS:
- Sandrita
- Aura
Estela
- Nuestra madrecita Elsita Nidia
BOLERO-CANCIÓN:
- Amor de madre
- Algebra de tu nombre
TANGO:
- Rodika
AIRE TÍPICO:
- Norma Beatriz
ALBAZO:
- Traguito Malacatos
POLCA:
- Para mis amigos
HIMNOS:
- Marianita Primera
- Himno del Jardín de Infantes Pío Jaramillo Alvarado
AIRE MARCIAL:
- Canción patriótica
Don
Manuel de J. Lozano, murió el 23 de abril de 1994, se fue el Maestro,
artífice indescriptible del patrimonio musical de Loja y de su gente.
Fuente: Cuaderno de Divulgación Cívica-Lenin Paladines. y datos de la familia.
Enlaces:
https://youtu.be/iJv6DS076fA
https://youtu.be/P1eSdnmaf9M
https://youtu.be/wWKRFQcGVK8
miércoles, diciembre 9
Stalin Alvear Alvear
"Reconstructor de sueños imaginados en la historia"
Fuente: Libros del escritor, comentarios pediodísticos.
Mediodía, Revista Nor. 60-Mayo 2013 de la CCE.
El
Dr. Stalin Alvear nace en el Loja el 9 de diciembre de 1942. Sus
estudios primarios los realizó en la escuela José Ángel Palacio, los
secundarios en el colegio Bernardo Valdivieso. Obtiene el título de
Abogado y Doctor en Derecho en la Universidad Nacional de Loja. Maestro
de juventudes en el colegio Bernardo Valdivieso. Ha ejercido durante su
vida la cátedra universitaria, el periodismo y la promoción cultural. Ha
desempeñado los cargos de Presidente de la Casa de la Cultura Núcleo de
Loja. La Presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Manuel
Benjamín Carrión Mora”, la Vicepresidencia del Consejo Nacional de
Cultura del Ecuador. Luego ejerce su profesión de abogado
como Notario de nuestra ciudad.
Su personalidad es
explícita en su serenidad, cordialidad y el apasionamiento por las
causas nobles y justas del ser humano. Convencido de la ideología
política socialista de la cual es un representante de estatura y
profundidad invalorable, vence el tedio para hacerlo luz . Gran lector y
sensible al encantamiento de los sentimientos del hombre. Perenniza el
nombre de Simón Rodríguez como el adalid de la revolución que encarnaba
Bolívar. Y nos dice: La vocación de Simón Rodríguez se convirtió en una
realidad, en la base ideológica del proyecto independentista de
Bolívar. Su tesis revolucionaria sobre la transformación de la educación
, que comienza con los enciclopedistas franceses, con todos esos
pensadores grandiosos que existieron en ese tiempo, se transforma en la
tónica ideológica de la revolución que encarnaba Bolívar , ¡una
connotación ideológica extraordinaria!.
En sus
reflexiones Stalin Alvear manifiesta haber nacido con origen social
humilde, del cual se enorgullece profundamente, en un estrato donde no
estaba presente el poder, ni la riqueza, ni las comodidades. Pero en
cambio hay otras cosas más lindas -nos dice- que pesan mucho más, cuando
uno hace finalmente un balance en la vida, como la dignidad, el
reconocernos quienes somos frente a los demás, a los prójimos, a los
vecinos, estas cosas someten nuestra personalidad, nuestras inquietudes y
como el arte es una inquietud, llega la hora en que uno se expresa a
través del arte. Esos orígenes sociales que tenemos nos permiten conocer
y comprender al pueblo que es el gestor de todo, claro, solo para la
historia oficial, los héroes, los ex-presidentes son los héroes máximos,
los que lo han hecho todo, pero es el pueblo que con su laboriosidad,
con su inteligencia, con su sensibilidad va haciendo todos los días,
crea una sociedad y crea también identidades y realidades. Le doy una
tremenda importancia al pueblo, porque ahí nací...
Considera
que las obras reproducen lo que es el autor, que la literatura expresa
lo que el autor siente en términos ideológicos, filosóficos, humanos.
Bajo estos conceptos sus obras literarias entre las que contamos El
libro de cuentos; El menos pequeño de los burgueses. Las novelas: El viaje de Simón Bolívar a Loja, El Reino de los Vencidos, Trashumantes en busca de otra vida, Libro de memorias: Antes que me olvide, Tu casa, nuestra casa; La risa de los plagiaros, Tres narradores lojanos, A partir de su cuento “Otro Idilio Bobo” se produjo otro cortometraje, dentro del proyecto cinematográfico Lojanísimo “Cuentos de mi tierra”. Sus obras trasuntan
su ideario socio político de compromiso con las mayorías sociales y nos
otorgan viajes imaginarios hacia aquellos paisajes del olvido que
reconstruye con técnicas literarias clandestinas, que no provocan
sedentarismo ni apatía en sus lectores, sino que despiertan nuestros más
profundos instintos de inclusión social.
Galo Mora Witt extrae la calidad humana del escritor cuando nos cuenta en el prólogo de El viaje de Simón Bolívar a Loja:
“Una tarde de aguacero en Quito, a mi regreso temporal de Ginebra,
encontré, bajo el dintel de la puerta, una carta adjunta a un pliego de
páginas troqueladas a mano, con las huellas dactilares aún impresas en
el blanco papel. Borroneada, con letra larga y tendida hacia la
izquierda, como haciendo homenaje a aquel refrán de que las cosas se
parecen a su dueño, la misiva se refería al libro que la acompañaba.
Reconocí de inmediato al remitente, más por el valor y la humildad que
por los trazos. El libro, el mismo que ahora intento prologar, llevaba
por título El viaje de Simón Bolívar a Loja, y contaba con un
subtítulo, que, a mi manera de ver, le daba el carácter literario a lo
que bien podía pasar como argumento vial o ingenieril. Decía: Reconstrucción imaginaria. La firma a la que me refería anteriormente, rubricaba el corazón de un grande amigo: Stalin Alvear.
Refiriéndose
a la obra, nos dice: “Quizá desde sus días lojanos, de su sentimiento
de gratitud para con ese pueblo, Bolívar sabía que, un día cualquiera,
con el correr de las lunas alguien vendría a escribir los pasajes y
parajes de aquella peripecia. Gracias a la sumilla de recuperador de la memoria, que por ahora lleva el nombre de Stalin Alvear, el General aparecerá desmitificado, gracias al milagro de esa lengua que, ojerosa y clandestina, le pondría más sangre a nuestro idioma”.
Estuardo
Vallejo manifiesta sobre “Tu casa, nuestra casa” “En 1996 Stalin Alvear
asume la presidencia nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana
Benjamín Carrión. El hecho provoca el desconcierto y la furia de una
élite intelectual conectada con el poder, que no concibe que un escritor
provinciano, para colmo lojano, pueda ponerse al frente de la
sacrosanta institución. Y persigue su administración con una saña
desconocida hasta entonces que llega a poner en riesgo la propia
existencia de la Casa. En respuesta, se ejecuta un proceso de
democratización, de apertura a sectores de artistas e intelectuales que
tenían vedada su participación y especialmente, se propicia la
intervención real de los sectores populares, que llegan a sentir que la
Casa de la Cultura es Tu Casa, nuestra casa.. /Una década
después, distancia suficiente para evitar el exceso de apasionamiento,
con su característico estilo ágil y directo, Stalin Alvear testimonia en
este libro su paso por la presidencia de la Casa: encuentros emotivos,
justos reconocimientos, eventos para el pueblo, apoyo a las luchas
populares, desengaños ante incomprensiones absurdas desfilan por sus
páginas. Pero, sobre todo, la convicción de un hombre íntegro, que supo
llevar a la práctica, en ese espacio, el convencimiento que ha regido
toda su vida: la construcción de una patria nueva, justa, auténticamente
democrática.”
Sobre Trashumantes en busca de
otra vida Eduardo Vallejo, comenta la obra, “El libro es una novela con
mirada esperanzadora y humana, llena de humor e ironía”: El
escrito relata cómo Clara Aponte, emigrante ecuatoriana en España, sale
bien librada de una situación penosa gracias a la decidida acción de un
reconocido escritor que toma partido por los desprotegidos.
Durante
un viaje a Zhizho, su pueblo natal habitado por ancianos y jovencitas
que viven entre ellos inevitables romances, se produce un encuentro
entre los cuatro personajes, devenidos en auténticos trashumantes en
busca de otra vida….”
Carlos Ferrer, lingüista
y crítico literario español manifiesta sobre esta obra: "Alvear,
narrador con muchas flechas en su carcaj, escudriña el mundo de los
emigrantes con un dinamismo de partitura musical, mostrando las zonas
turbias y relucientes de los protagonistas, y se vale de un microscópico
escarbar no para glorificar nada, sino para que nadie se avergüence de
su vida sin maquillar. La suya es una escritura que se busca haciéndose y
que se hace mientras se busca, porque es el testimonio de un
ahondamiento en el territorio interior de unos personajes, atrapados en
su realidad circundante. (...) La visión narrativa de Alvear,
influenciada por escritores como Rosa Montero, Balzac y Bryce Echenique,
le hace describir, no exento de aliento poético, una plantación de
brócoli como "un mar que crecía por la noche, reventando retoños y olas
de verdor al manecer". Hay más destellos interesantes, como el que dice
que la indolencia es "residuo de un egoísmo, que prefiere lo propio
sobre lo de los demás", o aquel que asegura que la memoria es "como el
humo que se cuela en el hocico del cañón". Y es que el amor a las
palabras resulta, en quien lo posee, una cualidad que aflora incluso en
los momentos en que parece menos atento o prevenido..."
El
trabajo de Stalin Alvear nos refiere sus guiños a quienes nos
inquietamos con la cultura, para saberla menos ajena, más nuestra, más
desempolvada de máscaras y artificios, sencillamente protagonista de un
quehacer que ha perennizado el nombre de Loja. Su vida nos sugiere la
trascendencia de un socialismo vívido y reafirmado en el ideal que
supera el latido de nuestro corazón para ubicarse en la cúspide del
pensamiento forjador de nuevas sociedades, y su serenidad nos inspira el
caminar de Serrat, aquel que deja huella, aquel que hace camino al
andar.....!
Fuente: Libros del escritor, comentarios pediodísticos.
Mediodía, Revista Nor. 60-Mayo 2013 de la CCE.
jueves, noviembre 26
Eduardo Mora Moreno
Nació en Loja el 26 de noviembre de 1906. Hijo del Dr.
Emiliano Mora Bermeo y Luz María Moreno Valdivieso.
Estudió en la escuela José Antonio Eguiguren. Inició sus
estudios secundarios en el Colegio San Gabriel de los Jesuitas, en Quito y
luego en el Colegio Bernardo Valdivieso de Loja, En 1924 fundó la revista “Loxa”.
Publicó sus primeros versos y los cuentos titulados “La Minga”, “El Rastrojo” y
“Mal Hechizo”. Estudió Jurisprudencia en la Universidad Nacional de Loja.
Fue uno de los pioneros de
la literatura realista social e indigenista de la literatura
ecuatoriana. Fue el primer alcalde socialista que tuvo Loja y el país
(1947-1949) y Gobernador de la Provincia, En 1930 fue nombrado Director de
Estudios, estableciendo el desayuno
escolar en las escuelas fiscales urbanas y hasta cedió su casa en Masaca para
que funcionara provicionalmente una escuela rural. Diputado funcional por la educación
de la provincia de Loja, en 1932, por el grupo “obreros independientes”,
Senador, Concejal y cumplió un destacado papel en la vida política de su país
En 1935 fue designado profesor de castellano y literatura en
el colegio Bernardo Valdivieso. En 1936 volvió a ser electo Diputado y en 1938 Vocal
de la Junta de Asistencia Pública.
INVITACIÓN CAMPEANA
Poeta, no demores en el sueño
herrumbroso
de la ciudad burguesa,
ven a invertir, no en vano,
esas pocas monedas de tu vida
en el gran espectáculo de la
Naturaleza:
ven a vivir al campo.
Aquí la vida acrece,
y la poca fortuna de la tuya,
comerciando con luz, con aire
puro
y con sedas multícromas de
cielo,
se volverá cuantiosa.
Ven, poeta, a vivir la
vida-vida
de la clara campiña
silenciosa,
lejos del ilotismo maloliente
de la ciudad poltrona y
asquerosa...
Desempareda tu alma
de las cuatro paredes del
vivir sedentario
y aviéntala a vagar por las
distancias,
impeliendo el motor del
pensamiento
con la hélice frontal de las
ideas.
Deja la viciosa geometría de
las pobres callejas,
y aquí tendrás por pista el
horizonte
para el vuelo sin alas de
Pegaso...
Si quieres embriagarte te
inebriarás de abismo
e irás describiendo las
curvas
de las sendas movibles de los
ríos,
para caer a dormir en un
remanso
desde el salto de luz de las
cascadas...
Ven, úngete de sol, es el
mejor ungüento
para las endebleces del
cuerpo y del espíritu;
en las fraguas potentes del
trabajo
templa el acierto intacto de
tus músculos,
y así
podrás tronchar cien años en
un roble
y pulsar, sin gemidos,
el arca heroica de las
tempestades...
Ven, acaricia el vientre de
la tierra,
que es el más fecundo y
maternal,
y en el propicio relapso de
los días
— potros uncidos que cabalga
el tiempo —
para ti bordará su traje
oscuro
con el oro ondulado de las
mies.
Ven, poeta.
El claro diapasón de las
montañas
musicalizará la nota no
soñada
que ha de vibrar en tu
canción futura.
Podrás robar la joya de un
lucero
a las noches abiertas del
Estío
o la diadema de una media
luna
con que irás al altar de
Himeneo.
Y en tu quena, Poeta de las
Américas,
el viento libre de las altas
cumbres,
impelido por soplos de
infinito,
pondrá su nota más sentida y
trémula.
Ven al campo, Poeta.
En la campiña, Loja, 1929.
En 1941 salió electo por unanimidad Presidente de la
Municipalidad de Loja, en sus funciones proyectó el Plan de Urbanización de la
ciudad. Los trabajos de urbanización del río Malacatos desde el puente de la
calle Diez de Agosto hasta el puente provisional ubicado en la extremidad occidental
de la calle Mercadillo.
En 1960 salió electo Senador suplente por la Agricultura de
la Sierra. En Quito fue nombrado Vocal de Tribunal Supremo Electoral, en 1963
fue nombrado profesor de Historia de la Cultura en el Instituto de Derecho
Internacional.
En 1966 fue electo Miembro de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana por la sesión de Literatura y posteriormente fue nombrado Director
Nacional.
Con su compañero de estudios Ángel Felicísimo Rojas, en 1930
funda “La Revista Universitaria”. Su condición de poeta romántico y de visión social, está
patentizado en su obra poética (coautor): “Poesía Generacional, Quito: Casa de
la Cultura Ecuatoriana, 1987. No ha escapado del quehacer poético del Eduardo
Mora Moreno su vena de cantor épico, he allí el Himno del colegio Bernardo
Valdivieso, entregado a su rector el Dr. Adolfo Valarezo en 1930. Como relatista, es cultor de una prosa serena,
mesurada que sabe decir lo que se debe decir.
HIMNO DEL COLEGIO
"BERNARDO VALDIVIESO"
Letra: Eduardo Mora Moreno
Música: Segundo Cueva Celi
CORO:
Juventud que en vigor avanza
en la gesta que forja el mañana,
triunfa en Loja y es clara esperanza
del futuro de América Hispana.
ESTROFAS:
Somos libre ilusión que atesora
de la vida el minuto abrileño,
nuestra frente ha nimbado la aurora,
somos fuerte legión triunfadora
que encamina su paso al ensueño.
Cual eterna promesa ilusoria
que a la luz del pensar se ilumina,
nos vislumbran visiones de gloria:
obtendremos al fin la vicoria
por la idea que triunfa y domina.
Desde el alto sitial del granito
que levanta la azul cordillera,
de la unión lanzaremos el grito
que hablará su lenguaje infinito
a los hombres de América Ibera.
Con su obra de cuentos “Humo en las Eras”, 1939; analizó
la vida del campesino del Ecuador, uno de los primeros libros de cuentos
sobre este tema. Cuya primera edición contó con el prólogo de Carlos Manuel Espinosa y la portada
de Galo Galecio. En esta edición se
publican cinco cuentos: Manuel Antonio,
Humo en las eras, Lo han chucado, Sobre los surcos y Despojos.
En 1973, la Casa de la Cultura reeditó Humo en las Eras con una ampliación de los cuentos: La última siembra y El entierro de Goyo
Cajamarca, En el 2009 es reeditado por la UYPL, en la colección Lojanidad.
LA NIEBLA DEL RECUERDO, es otra obra narrativa suya de
aparecimiento póstumo, que refiere la vida en una pequeña ciudad andina.
Ángel Felicísimo Rojas, en su ensayo LA NOVELA ECUATORIANA, señala de Eduardo Mora Moreno y de otros
escritores lojanos de esa época la atracción por:
…(…) un fuerte sentido
del paisaje (…) su insobornable
humorismo melancólico, resultado acaso del temperamento de las genes de esta cuida
aislada hasta hace poco, casi inaccesible. El contenido social de su producción
es discreto más bien. No denota ni desentona. Su realismo sigue una línea
ponderada y suele estar transido de amargura. Apenas se da el lujo de una
esperanza. En cambio, sigue amando desesperadamente a su tierra, cuyos
contornos dibuja con arte esmerado.
Clásicos Ariel, Nro. 29 , p. 214.
El Dr. Eduardo Mora Moreno murió en Quito el 11 de septiembre de 1987.
Fuentes. Blog de Antonio Miranda.
Blog diccionariobiograficoecuador de Rodolfo Pérez
Pimentel.
“Humo en las
eras” , UTPL, 2009/Colección Lojanidad.
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